Bestiario Final Fantasy XV: Base de datos – Leide

Encuentra aquí todos y cada uno de los monstruos de Leide en FFXV con sus descripciones detalladas, características y variantes.
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Bestiario Leide Final Fantasy XV | Base Avalancha | baseavalancha.com

Leide

Alacrán

Artrópodo de gran tamaño que prospera en ambientes áridos. Normalmente sus movimientos son muy pesados, excepto cuando detecta a un enemigo; es entonces cuando se desplaza entre la arena como pez en el agua para picarle con el aguijón que corona su cola. Sus glándulas venenosas se han adaptado a un crecimiento desmedido, motivo por el que prácticamente resultan inocuas.

Tamaño: 4,13 m
Peso: 132,2 kg

Dafoeno

Alfa
Bestia cuadrúpeda de hábitos alimenticios variados y temible aspecto que suele agruparse en manadas. Se le conoce por ser responsable de arrasar cultivos y sembrar el caos por donde pasa. Cuenta la leyenda que antaño fue el perro guardián del rey, pero no pudo resistir a la hambruna ni a su instinto y devoró a su dueño. Cayó maldito y adoptó la figura por la que se le conoce en nuestros días, la de monstruo canino que es odiado y repudiado a pesar de tener que cargar con su propio sufrimiento.

Tamaño: 3,87 m
Peso: 214,3 kg

Beta
Bestias que rondan los páramos alejados de las poblaciones. Desde la antigüedad, los dafoenos han estado causando problemas a los residentes de los asentamientos de las Marañas salvajes. El dafoeno posee hábitos de caza grupales que llevan a la manada a rodear a la presa y atacarla formando un torbellino. Tal es su peligrosidad, de hecho, que son blanco de batidas cada vez que se avista a uno de estos terribles canes.

Tamaño: 4,02 m
Peso: 223,5 kg

Gamma
Clase más feroz de dafoeno que desempeña el papel de líder de la manada. No es habitual que estos feroces monstruos den potestad a otro de su especie, lo cual implica que las manadas con uno de estos ejemplares en su seno son más propensas a la violencia. Se han documentado incidentes en los que dichas manadas atacaron asentamientos humanos alejados de su hábitat natural.

Tamaño: 4,18 m
Peso: 237,6 kg

Dafoeno albo

Clase de dafoeno que raras veces se ha avistado en regiones como la de Leide. Se dice que esta subespecie es más violenta que otras de su misma familia, aunque muchos de los detalles de estos misteriosos especímenes son desconocidos a día de hoy. Ciertos informes muestran que su número aumenta en los años posteriores a conflictos armados, coincidiendo con el incremento de las víctimas de la guerra, y no son pocos los veteranos que se estremecen ante la simple mención del nombre de estos feroces depredadores.

Tamaño: 4,12 m
Peso: 218,5 kg

Unipladio

Alfa
Bestia omnívora cuya testa luce un cuerno en forma de hoja de sable. Sus fornidas y ágiles patas le permiten correr a la par que un vehículo por carretera gracias también a la longitud de estas. Tiene un carácter afable, pero eso no implica que confíe en las personas y se deje domesticar. Debido a esto, su uso como cabalgadura está prácticamente descartado.

Tamaño: 3,52 m
Peso: 712,2 kg

Beta
Ejemplar de unipladio avistado lejos de las dehesas en las que moran habitualmente. Los herbívoros que se dejan ver en zonas parcas en su fuente principal de alimentación desarrollan un carácter que poco tiene que ver con el de los miembros de la especie principal. Cazadores inexpertos que se han aproximado a ellos sin el cuidado oportuno han sido víctimas de dolorosas coces. De entre ellos, se han dado no pocos casos de fallecidos a causa de estos ataques.

Tamaño: 3,57 m
Peso: 724,3 kg

Unipladio robusto

Subespecie de unipladio de cuerpo mayor y carácter más agresivo que el de otros especímenes. Puesto que tampoco puede emplearse como montura debido a su violenta naturaleza, es tradición entre algunos cazadores jugar al rodeo con ellos y disputarse el tiempo máximo de galope. El peligro que entraña una actividad tan arriesgada ha levantado ampollas entre algunos de los miembros de la Liga Meldacio.

Tamaño: 5,48 m
Peso: 2,43 t

Bicornio

Alfa
Herbívoro hembra que pasta en grandes manadas por las llanuras de Leide. Tal y como su nombre indica, presenta un par de cuernos en su cabeza y un pelaje endurecido que protege su cuerpo de la aridez y los ataques de cazadores. Por otra parte, el bicornio acostumbra a cargar todo su peso en una embestida de tremenda fuerza que le brindan sus robustas extremidades.

Tamaño: 4,63 m
Peso: 3,72 t

Beta
La hembra de bicornio es conocida por su fuerte sentido territorial. No duda en defender su territorio con zarpas y colmillos de aquellos que tratan de invadido Sin embargo, tal comportamiento es solo consecuencia de un instinto de protección de su especie.

Tamaño: 4,68 m
Peso: 3,97 t

Bicornio alfa

Alfa
Herbívoro macho que pasta en grandes manadas por las llanuras de Leide. Sus diferencias más claras con el sexo opuesto estriban principalmente en un cuerpo voluminoso y un mentón barbudo, aunque sobre todo destaca la estructura de sus cuernos, de mayor tamaño y robustez que los de las hembras. Estas características hacen que estos apéndices resulten idóneos para embestir contra sus presas.

Tamaño: 6,38 m
Peso: 13,24 t

Beta
Ejemplar de macho de bicornio encontrado en las cercanías del Collado Scotham. Los bicornios habitan amplias extensiones de territorio y no es extraño que hagan expediciones a otras zonas para comprobar la idoneidad del terreno antes de una migración. Adentrarse en nuevas zonas les llevan a violentar su comportamiento ante posibles amenazas y en ocasiones terminan siendo objeto de cacerías.

Tamaño: 6,44 m
Peso: 13,95 t

Albicornio

Subespecie de bicornio de característico color cenizo. Se considera que un único individuo puede llegar a ser más peligroso que una manada de la especie principal. Debido a esto, ningún cazador en su sano juicio decidirá enfrentarse a él. Algunos han llegado a fallecer tratando de cazarlo con fines únicamente alimenticios debido a la hambruna, pero irónicamente su carne no es apta para el consumo humano, como si lo es la del bicornio normal.

Tamaño: 5,12 m
Peso: 6,67 t

Megacornio

Subespecie de bicornio de robusta constitución, capaz de arremeter con una embestida que amedrentaría al mismísimo rey de las bestias, el bégimo. De este imponente ataque surge la expresión “a lo bicornio”, muy usada entre cazadores para referirse a las circunstancias en las que alguien trata de solucionar un problema a las bravas sin prestar atención a los pormenores del asunto.

Tamaño: 7,41 m
Peso: 21,34 t

Rubicornio

Alfa
Un bicornio cadente reconocible por sus cuernos y colmillos rojos. Lo que no tiene de fortaleza lo compensa con creces con una increíble agilidad. Se dice que es agresivo a niveles espectaculares, por lo que se aconseja acercarse a él con extremada precaución y abatirlo con contundencia.

Tamaño: 8,44 m
Peso: 31,89 t

Beta
Variedad de bicornio que habita en la región de Duscae. Se descubrió originalmente en Leide, pero este híbrido de cadente fue avistado recientemente en la llanura de Mencearán por un grupo de cazadores. Esta criatura salvaje no solo se aprovecha de una agilidad envidiable, sino que además posee un poder que no alcanzan sus parientes bicornios.

Tamaño: 8,56 m
Peso: 34,33 t

Anak

Alfa
Herbívoro hembra de largo cuello que habita en la región de Leide. La longitud del cuello es fruto de una evolución que obligaba al anak a alimentarse de hojas de árbol ante la escasez de hierbas en los secarrales en los que habitaba. Se trata de una bestia con grandes dotes sociales que forma manadas constituidas principalmente por machos, con los que comparte la crianza de los anakuchos.

Tamaño: 6,33 m
Peso: 4,87 t

Beta
Hembra de anak que comparte hábitos migratorios con el domanak. Aquellos individuos con pareja y descendencia muestran un carácter sosegado, pero en cambio los que buscan aparearse y no tienen con quién son capaces de asaltar incluso los coches que pasan cerca de su territorio durante la época de celo.

Tamaño: 6,48 m
Peso: 4,92 t

Alfanak

Macho de cuello largo y herbívoro de la región de Leide. Posee dos astas que utiliza para demostrar su supremacía ante la hembra delante de otros contendientes para así ganarse su favor durante la época de apareamiento. Con estos cuernos los machos se amenazan mutuamente y se enfrentan dando lugar a un espectáculo a priori impropio de una especie conocida por su afabilidad.

Tamaño: 7,32 m
Pesa: 7,05 t

Anakucho

Cría de herbívoro cuellilargo que campa por los pastos de Leide. Todavía no ha desarrollado sus astas, característica que impide discernir desde la distancia su sexo. Estas pequeñas bestias no alcanzan las hojas de las copas de los árboles, por eso se alimentan mayormente de las de los arbustos, sotobosque o incluso en ocasiones de los frutos que sus progenitores recolectan para ellas, alimento que prefieren por encima de cualquier otro.

Tamaño: 4,21 m
Peso: 1,49 t

Nevanak

Un anak blancuzco de cualidades genéticas casi idénticas a las del resto de su raza. Su color tan característico actúa a su favor a la hora de buscar pareja con la que perpetuar la especie. Sin embargo, la excitación que provoca en los machos los convierte en un peligro para los humanos que, en ocasiones, se ven obligados a cazarlos para evitar sufrir sus agresivos ataques.

Tamaño: 6,63 m
Peso: 5,08 t

Domanak

Un anak de pelaje rojizo pero de cualidades casi idénticas a las del resto de su raza. Su característico color resulta oportuno para atraer a los machos, aunque a veces son ejemplares de distintas razas dentro de esta especie las que acaban confundidas, incluidas las hembras. Esto da lugar a trifulcas a las que los cazadores pueden verse obligados a poner fin, aunque muchas batidas se efectúan de manera preventiva para evitar males mayores.

Tamaño: 6,51 m
Peso: 5,03 t

Dromionte

Crustáceo de tierra que atenaza a sus presas con un par de poderosas pinzas. A diferencia de los cangrejos comunes, su caparazón está compuesto de sustancias que le otorgan una resistencia muy alejada a las del resto de ejemplares de la misma familia. Sin embargo, en contraste con sus parientes del Cygíllico, apenas cuentan con carne comestible.

Tamaño: 197 cm
Peso: 338,1 kg

Cinadromionte

Subespecie de dromionte de vientre de vivo color. Del mismo modo que sus progenitores, estos crustáceos disfrutan del cobijo que ofrecen las sombras de las cuevas y barrancos. Cuando se acerca la época de apareamiento, muchos de los especímenes más fuertes patrullan los alrededores del nido y atacan a cualquiera que se les acerque.

Tamaño: 2,02 m
Peso: 347,0 kg

Sildromionte

Subespecie de dromionte de caparazón de tintes carmesí. El ataque clásico de este crustáceo de gran tamaño consiste en ondear sus pinzas por encima de su cabeza y dejarlas caer a toda velocidad en un instante, asemejándose a un relámpago rojizo. Se le atribuyen hábitos alimenticios derivados del autoabastecimiento. Su apetito desmesurado y violento por otras especies le convierte en el objeto habitual de las batidas encargadas a cazadores.

Tamaño: 5,14 m
Peso: 5,73 t

Bengal

Alfa
Carnívoro de magnífico poder y músculos flexibles de característicos bigotes, que posee la capacidad de generar altos voltajes que arrojan partículas eléctricas y relámpagos que atraviesan la atmósfera . De inteligencia y astucia fuera de lo común, es capaz de usar las trampas de los cazadores en beneficio propio para hacer caer en ellas las presas de las que se alimenta.

Tamaño: 5,92 m
Peso: 813,5 kg

Beta
Bengal que surgió repentinamente junto a otra especie más antigua en el Collado Scotham. Las ondas electromagnéticas que despiden sus bigotes le sirven para comunicarse con otros de su especie a distancia. La frecuencia de onda que usa es conocida por el propio nombre de esta bestia (“frecuencia bengal”) y en caso de que genere daños no se suele llamar a un técnico, sino a un cazador.

Tamaño: 5,88 m
Peso: 803,2 kg

Gamma
Bengal que mora en las profundidades de Covadaurell. Para conseguir cazar en sus estrechos recovecos actúa con independencia y no suele desplazarse en manada, aunque por naturaleza actúa en grupo para subsistir y protegerse. Esta circunstancia le ha hecho adquirir una fuerza que no tiene ni punto de comparación con la de sus congéneres en la superficie.

Tamaño: 6,13 m
Peso: 872,9 kg

Xifocálamo

Ave de luminosas plumas de las que destacan especialmente las de su cola, de una extremada dureza. Su precioso plumaje es característico de los paisajes de Leide, coto en el que suele ser víctima de la caza deportiva. Además, sus plumas se emplean habitualmente como forro de abrigos y mantas. Los granjeros de la región incluso emplean sus heces para fertilizar los suelos de sus cosechas. Esto ha dado lugar a la expresión “del xifocálamo se aprovecha todo”.

Tamaño: 2,55 m
Peso: 87,2 kg

Cactilio

Alfa
Cactilio de patas ágiles que le procuran una gran velocidad. Se ha dejado ver en enormes cantidades por los Llanos de Causcherry, en la región de Duscae. Se dice que actúa por su cuenta y son muy raros los casos en los que forma manadas abultadas. Como mecanismo de autodefensa, ataca a sus enemigos con mil espinas.

Tamaño: 72 cm
Peso: 5,8 kg

Beta
Cactilio que surgió en grandes cantidades en la región de Duscae. Estos ejemplares no suelen actuar en grupos, pero los científicos aún no han encontrado una explicación al respecto. Por suerte para los habitantes de la región, los cazadores pronto pusieron fin a esta invasión, un incidente conocido como “la noche de las mil espinas”.

Tamaño: 71 cm
Peso: 5,4 kg

Gamma
Cactilios hallados sobre los famosos arcos de Duscae. En condiciones normales resulta extraño encontrar algo distinto a aves a esas alturas, razón por la que los biólogos lanzaron la hipótesis de que podía haberse tratado de una actividad polinizadora. Esto implicaría una naturaleza anemófila según las teorías actuales manejadas.

Tamaño: 72 cm
Peso: 5,7 kg

Kaktilio

Alfa
Criatura de piernas veloces a la que le gusta procrastinar. Del mismo modo que sus subespecies, a estos especímenes apenas se les ha visto en plena naturaleza salvaje. Presenta una mayor resistencia a las condiciones del entorno, quizás por su predisposición a descansar siempre que le es posible, un hábito que le reporta ingentes reservas de energía y que le hace más inmune a los estados alterados que a su especie troncal.

Tamaño: 73 cm
Peso: 5,9 kg

Beta
Cactilio que apareció en grandes cantidades en la región de Duscae. Estos ejemplares no suelen actuar en grupos, pero los científicos aún no han encontrado una explicación al respecto. Por suerte para los habitantes de la región, los cazadores pronto pusieron fin a esta invasión, un incidente conocido como “la noche de las mil espinas”. Tras esto, los investigadores han seguido intentando encontrar la causa de este incremento de la población, pero sus pesquisas aún no han dado fruto.

Tamaño: 72 cm
Peso: 5,8 kg

Gamma
Tipo de cactilio hallado sobre el arco de Duscae. Los científicos han sugerido distintas teorías acerca del descubrimiento de este simpático ejemplar a tales alturas. La más prominente defiende que este pequeño personaje solo quería disfrutar de buenas vistas desde un lugar en el que ningún humano pudiera molestarle.

Tamaño: 73 cm
Peso: 5,9 kg

Cactilión

Enorme cactilio que ha pasado generaciones enteras recorriendo todos los rincones de Eos. Se dice que cuanto más corre un cactilio más crece, teoría que podría justificar su tamaño. Algunos especímenes vetustos han conseguido incluso sobrepasar en altura a los seres humanos. Es precisamente su tamaño, sin embargo, el que es interpretado como una amenaza para los cazadores, quienes suelen tenerlo en el punto de mira cuando salen de batida.

Tamaño: 2,55 m
Peso: 243,3 kg

Bégimo rebelde

Subespecie avistada en las ruinas de Leide septentrional. Cuando un bégimo se adentra en territorio protegido por otra especie es sinónimo de provocación y deriva en fieras batallas. El vencedor de la contienda reclamará esas tierras en posesión. Los bégimos que carecen de guarida para descansar ven mermadas sus capacidades motrices y se convierten en presas fáciles para los cazadores.

Tamaño: 20,85 m
Peso: 164,61 t

Bégimo

Apodado el “Rey de las bestias”, esta monstruosidad posee un poder inconmensurable y sin parangón en el reino animal. Se dice que comparte similitudes con el Sidéreo Bahamut no solo en el nombre, sino en su despiadada fuerza y en un aura magnificente que a todos insufla pavor.

Tamaño: 21,33 m
Peso: 173,43 t

Jörmungandr

Alfa
Serpiente colosal en cuyo vientre arde una llama. Su composición celular incluye enormes cantidades de carbón metalizado que le permite producir y escupir ondas candentes a las que es inmune. Controlar su temperatura corporal no es, sin embargo, un asunto baladí y requiere de un considerable esfuerzo. Por eso suele retirarse en más de una ocasión a las alcantarillas, en donde se refresca.

Tamaño: 40,55 m
Peso: 105,35 t

Beta
Serpiente vista arrastrándose en el alcantarillado de Lucis. El primero que se encontró con este espécimen fue un avezado explorador que andaba tras la pista de cierta pieza mecánica. Cuando los acueductos subterráneos se quedaron sin nade que pudiera encargarse de su mantenimiento, los cazadores se vieron en la obligación de exterminar a esta bestia.

Tamaño: 40,97 m
Peso: 108,34 t

Gamma
Sierpe descubierta en unas ruinas ancestrales de Solheim. Su poder sobrepasa al de las serpientes normales y es fruto de haberse aclimatado a las duras condiciones subterráneas. El fulgor corporal que despide aumenta cada año y cualquiera que imagine una incursión de esta bestia a la superficie no puede reprimir que unos sudores fríos recorran su cuerpo.

Tamaño: 41,28 m
Peso: 124,27 t

Bennu

Subespecie de zu apodada “el terror azul alado” debido a las tonalidades de su plumaje. Del mismo modo que los zu normales, emigra desde lejos cuando llega la época de apareamiento. Aunque se les presupone bastante peligrosos, los cazadores no dan prioridad a estas aves a la hora de ir de batida ya que sus apariciones son más bien escasas y el riesgo de represalias en caso de que la caza no se efectúe con éxito es demasiado alto.

Tamaño: 94,22 m
Peso: 4687,53 t

Jerigóndor

Bestia de características similares a las de los dragones malditos que aparecen en los antiguos legajos mitológicos de Eos. Su evolución ha ido por libre, ignorando las normas evolutivas tradicionales. Según algunos científicos, podríamos encontrarnos con la especie que dio origen a los reptiles, pero no existe prueba fehaciente que sostenga una teoría que todavía se presume aventurada.

Tamaño: 31,08 m
Peso: 221,05 t

Rey bégimo

Alfa
Señor de todas las bestias, convertida en una criatura aún más poderosa y amenazante debido a una repentina mutación que le ha procurado enormes alas. Incluso el más lunático de los cadentes no se arriesgaría a acercarse al rey, capaz de emitir un rugido que hiela la sangre solo con oírlo.

Tamaño: 28,17 m
Peso: 451,68 t

Beta
Se dice que incluso entre las bestias más feroces, dominadas por la especie de los bégimos, no existe criatura que tolere menos la insumisión que un rey bégimo. Sus azotes repentinos pueden causar cambios totales en el ambiente, comparándose a los efectos demoledores del cometa que cayó sobre Eos en la era de los dioses, Meteo.

Tamaño: 28,06 m
Peso: 442,34 t

Adamantaimai

La más grande y anciana criatura que el hombre ha conocido. Se dice que nació en los albores del propio tiempo y la primera vez que su existencia queda registrada se remonta a los primeros documentos sobre la dinastía de reyes de Lucis. Según estos registros, el metal que se obtenía de su caparazón era de un valor casi incalculable y se usaba en la construcción de conductos cuya función era canalizar la energía del Cristal hasta el Muro que protegía a la capital real.

Tamaño: 713,53 m
Peso: 17.398.421,50 t

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