13 noviembre, 2019
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Final Fantasy XIII – Base de datos – Leyendas e historia

Desde los recónditos secretos bajo el Nido de FFXIII hasta las visiones de Ragnarok, pasando por los 'Cie', la Marca, Eidolones, Efigies y mucho más.
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Leyendas FFXIII e historia Final Fantasy 13 | Base Avalancha | baseavalancha.com

El Inframundo (Paals)

Vasto territorio de recónditos secretos que se extiende bajo el Nido, la esfera que pende en el cielo.

Se piensa que es un mundo inhabitable para el hombre, hogar de maléficas bestias errantes. Los habitantes del Nido tienen prohibido bajar a él y ni siquiera las altas instancias del Sanctum lo han visto con sus propios ojos. En el Nido se cree que el Inframundo es un infierno; no en vano sus anales registran un ataque de las fuerzas de Paals ocurrido siglos atrás. Desde entonces, la posibilidad de una nueva invasión hace que se viva con miedo.

Fal'Cie de Paals

Los fal'Cie son entes de cualidades paranormales, poseedores de un tremendo poder mágico. Así como los fal'Cie que construyeron el Nido son sus protectores, existen otros que actúan como sus enemigos: los fal'Cie de Paals.

Cuentan que estos seres maldicen a quienes entran en contacto con ellos y los convierten en lu'Cie, esclavos a los que ordenan la destrucción del Nido.

La sociedad considera imperiosa la expulsión de todos aquellos que se hayan acercado a un fal'Cie; por eso la Purga cuenta con un gran apoyo popular.

Lu'Cie de Paals

Los fal'Cie maldicen a los humanos para convertirlos en siervos, en herramientas que utilizarán a voluntad.

Se les llama lu'Cie de Paals a quienes han sido condenados por un fal'Cie del Inframundo. Al igual que estos entes, son considerados enemigos del Nido y una amenaza para la sociedad.

Un lu'Cie obtiene de su fal'Cie poderes mágicos y una Misión que desempeñar. La Marca que aparece en su cuerpo le sirve de recordatorio de su encargo y le identifica como lu'Cie, esclavo de un destino del que es imposible escapar.

Cie'th

Miserable forma de vida en la que se transforma un lu'Cie que no desempeña la Misión que le ha encomendado su fal'Cie.

Para cumplir su cometido, un lu'Cie dispone de un tiempo limitado que ha de evitar exceder para no convertirse en Cie'th y caer en un abismo de pena y remordimiento. Una vez transformado, un Cie'th no puede recuperar su condición humana.

Cambios en la Marca

La Marca, símbolo de los lu'Cie, experimenta cambios progresivos y anuncia la transformación en Cie'th cuando su "ojo" se abre por completo.

La rapidez con la que una Marca evoluciona depende del grado de complejidad e importancia de la Misión que ha de desempeñar el lu'Cie. El estado mental del condenado también está íntimamente relacionado con ella.

Si el sujeto sufre trastornos psicológicos que le hagan perder el dominio de sí mismo, la Marca puede alcanzar bruscamente su forma final.

Existen incluso casos en los que el individuo, presa del pánico y la desesperación extrema, pasa a ser Cie'th nada más convertirse en lu'Cie.

La cristalización de los lu'Cie

Cuenta la leyenda que los lu'Cie que cumplan su Misión se convertirán en cristal y obtendrán la eternidad. Sin embargo, existe poca diferencia entre un difunto y una estatua de cristal. La vida de un lu'Cie puede acabar de dos maneras y, por desgracia, nunca con final feliz: fracasar en su Misión y convertirse en Cie'th, o cumplirla y caer en un sueño eterno de cristal.

Para los habitantes del Nido, convertirse en lu'Cie es lo más parecido a contagiarse de una enfermedad terminal.

Eidolones

Seres enviados en raras ocasiones para ayudar a los lu'Cie. Se dice que acuden a salvarlos cuando su Misión les sofoca, pero, en cambio, lo que hacen es atacarlos sin excepción alguna.

En el Nido no se han visto lu'Cie en siglos, por lo que poco se sabe de estos eidolones, relegados a meras apariciones en cuentos. Aún menos se sabe sobre los verdaderos motivos que los llevan a manifestarse.

Ragnarok

Criatura que aparece en la visión que tienen Lightning y el resto del grupo tras ser convertidos en lu'Cie. En su ensoñación observan cómo la bestia ataca la capital del Nido, Edén, pero nadie es capaz de discernir su lo que ven es una reconstrucción del pasado o imágenes que vaticinan una destrucción futura.

Resulta evidente que Ragnarok guarda una estrecha relación con la Misión que los lu'Cie han de desempeñar. Lo que no está nada claro es cómo puede ayudarlos a llevarla a cabo.

La Guerra de Oclusión

Conflicto que tuvo lugar hace siglos y que comenzó con un intento de invasión al Nido por parte de las fuerzas de Paals. El contraataque de los fal'Cie del Sanctum obligó finalmente a los invasores a retirarse.

Los fal'Cie jamás revelaron los detalles de la Guerra a su pueblo y siguieron protegiendo el Nido en silencio. Con el tiempo, el hecho pasó a ser conocido como la Guerra de Oclusión.

Tras la contienda, la zona más cercana al casco del Nido sufrió destrozos, pero muy poca gente resultó herida. Por este motivo, la confianza de los pobladores del Nido en sus fal'Cie fue en aumento.

Despojos del Inframundo

Las urbes próximas al casco del Nido sufrieron más que ninguna otra al azote de la Guerra de Oclusión y terminaron por convertirse en ciudades inhabitables.

Al terminar la Guerra, los fal'Cie recogieron grandes cantidades de materiales de Paals con los que construyeron nuevas tierras en el interior del Nido. La ciudad de Bodhum fue una de las que se levantaron con despojos del Inframundo, y se cree que el fal'Cie que yacía en el interior del Vestigio fue llevado al Nido durante aquel periodo de obras.

Efigies

Los lu'Cie que no cumplen su Misión se transforman en Cie'th y son condenados a deambular por las agrestes tierras. Las efigies son Cie'th fosilizados que han perdido todas sus fuerzas tras vagar durante incontables años.

A pesar de haberse convertido en piedra, no pueden deshacerse de su sufrimiento y su pesar, y suplican a otros lu'Cie que cumplan su Misión por ellos.

Martirios

Antiguos lu'Cie que, después de haber sido utilizados como peones por los fal'Cie, maldicen su destino de Cie'th. Sienten un fuerte odio hacia todas las formas vivientes.

La tenacidad que tenían en vida les permitió soportar el paso de los años sin tornarse en efigies, sino en feroces portadores de la destrucción.

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